Blas de Lezo (I). La Guerra de Sucesión. (1702 – 1715). Primera Parte.
Si existe sobre la faz de la tierra un país que sepa hablar bien de sí mismo y de sus acontecimientos, esos son los británicos. Ellos cuentan sus festividades por victorias y sus personajes célebres por haber sido los mejores en su campo olvidando, cuando no falseando, lo que no les permita quedar bien. Como cuando explican –y han sabido hacerlo calar en todas partes gracias a la grandeza de su imperio– que su capitán Cook que “descubrió” islas del Pacífico Sur por las que doscientos años antes habían pasado los españoles -aprovechó la cartografía robada en el saqueo de Manila en 1762-, pero que él procedió a bautizar con un nombre inglés para que así pasaran a la historia atribuyéndose el descubrimiento. Y con ese nombre se han quedado. O como el gran Nelson del que cuentan sus victorias en Aboukir y Trafalgar (grandes victorias, desde luego) pero pasan como de soslayo que, el 22 de julio de 1797, al mando de 4000 soldados y 4 navíos y 4 fragatas intentó pasar Tenerife a la coro...