IGUALDAD LABORAL. 8 DE MARZO DE 2023.
Hace unos días me sugirieron que hiciera un artículo relativo a la igualdad de sexo, a las diferencias que existen y a qué medidas creo que habría que tomar para que esa brecha, el conocido “techo de cristal” que tienen las mujeres –que a veces más parece un techo de diamante–, se reduzca o desaparezca. Desde mi particular punto de vista, con el derecho como profesión y la historia como vocación, resulta absolutamente admirable lo que las mujeres han hecho pese al lastre (entiéndase aquí la expresión) que les suponía ser mujer, y aterra pensar lo que no les hemos dejado de hacer. Dónde habríamos llegado si hubiéramos entendido que las mujeres y los hombres pueden ser igual de buenos y aptos (o de malos, o de ineptos, o de crueles, que de todo hay en ambos sexos) y que, para todo, especialmente para lo bueno, es mejor siempre sumar que restar. A lo largo de mis dieciocho años de profesión como abogado, quince de ellos de ejercicio continuado y los tres últimos compaginándol...